Nuestra historia

 

Orígenes

La historia  de la  Asociación de Ingenieros Agrónomos del Uruguay  ( AIA)  está muy ligada en sus inicios a la Asociación de Estudiantes de Agronomía (AEA), ya que fue la misma generación de estudiantes que creó ambos colectivos.  La AEA inicia sus actividades en el año 1909, dos años después de la fundación de la Facultad de Agronomía, y tres años más tarde, en 1912,se crea la AIA.

El nacimiento de la AIA coincide con el lanzamiento de la revista AGROS, otra importante aspiracion de los estudiantes de Agronomía.

En esta publicación los estudiantes dan una pauta de la realidad agropecuaria del país en esos años, y explican cuál puede ser el rol del ingeniero agrónomo en ese contexto.

"Tenemos condiciones naturales muy favorables que bien aprovechadas harían de la República uno de los pueblos más ricos y mejores productores, dándole un puesto distinguidísimo en el número de naciones progresistas. ¿Porqué un país con estas condiciones favorables no adelanta? Las causas se deben buscar en el abandono en que se dejan los principales factores de la riqueza nacional, la ganadería y la agricultura, cuya explotación sólo se hace en pequeña escala con procedimientos anticuados. El sistema seguido en el Uruguay es el pastoril extensivo, sistema primitivo y poco ventajoso que adolece de gravísimos defectos, que es necesario suplantar por otro más científico y de mejores resultados económicos.

Es necesario contar con reservas de forraje para los ganados en las estaciones desfavorables, y en las épocas de sequía, que hoy es uno de los fantasmas de nuestra campaña. Se debe empezar a formar praderas artificiales puras o mejor aún, con mezclas de las variedades más adaptables a nuestras tierras. En agricultura los trabajos preparatorios del suelo son muy deficientes, de ahí que la semilla no encuentre un terreno en buenas condiciones físicas para su desarrollo. Los instrumentos de labranza generalmente son anticuados e ineficientes. No tenemos buenas rotaciones de cultivos que permitan obtener los mayores ingresos posibles sin descuidar la fertilidad.

El mejor sistema agronómico para Uruguay sería una combinación prudente de la ganadería y la agricultura, las cuales se sostienen y complementan mutuamente y cuyo fomento abriría una senda de prosperidad para la República.

Para llevar adelante esta nueva etapa, es necesaria la presencia de profesionales agrónomos, así lo comprendieron nuestros hombres de Estado, y a esa necesidad por largos años sentida, se debió la creación de nuestra Escuela Superior de Agronomía. Su programa de estudios unidos a la práctica en los laboratorios, campos experimentales, excursiones a fábricas estancias y granja modelo, nos pondrán en condiciones de aportar a nuestro país elementos para su progreso".

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